sábado, 20 de octubre de 2007

Un poco de historia en Psicología Social...

Para pensar, la Psicología Social en la Argentina surgió fuertemente asociada con propuestas que planteaban recursos de pensamiento y operadores prácticos, en asociación con significaciones vigentes en el imaginario central de su situación histórica. La década del '50 y sobre todo las que la siguieron fueron un período de fuerte cuestionamiento de las instituciones, no sólo la Medicina y la Institución psiquiátrica; también de la Institución pedagógica y muchas otras. La Psicología Institucional, de inspiración blegeriana también surge en ese terreno de problemáticas. La mayoría de los que se formaron en las escuelas de Pichón, primero como alumnos y luego en otros roles, se podrían reconocer por su pertenencia a un perfil que podríamos llamar del paradigma militante. En 1968 Enrique Pichon Riviére lo llamaba "el vocacional por lo social". Se trataba de una militancia social, de una concepción de la vida como militancia por diversas causas, pero que pasaban siempre por perspectivas de transformación social, la revolución, para algunos; el cambio como progreso, para otros la experiencia Rosario constituye la otra marca fundacional, de lo que alguno de sus protagonistas enuncia como perspectiva comunitaria explícita . Treinta grupos que integraban alrededor de mil estudiantes y profesores universitarios, junto a obreros del puerto, empleados de comercio, boxeadores, amas de casa, alguna prostituta, graduados en la carrera de servicio exterior, etc, agrupados según iban llegando a la inscripción. La experiencia mantuvo cierto halo místico, pero su objetivo principal fue poner a punto las técnicas operativas. El mismo Pichón la consideraba como la fundación pública del movimiento de los grupos operativos.Se buscaba un efecto formativo, un aprendizaje personal, y ello acercaba la experiencia al modelo terapéutico, pero la colocación de la misma en el espacio de la universidad pública, el tamaño y tipo de convocatoria, el espíritu aventurero que llevaron a Pichón y sus huestes a someterse a una experiencia de final incierto, tendían todos a romper con la asimilación a un dispositivo interno a la Medicina, a la cura. En su inspiración y diseño se reconoce una praxis, una dialéctica sin objetivo final ni determinaciones externas al propio movimiento grupal. La concepción de lo operativo como tejido de vínculos que se expande hacia lo social, implican una utopía democrática, pero al contrario de lo que sucedió con las perspectivas ideológicas de K. Lewin, no había aquí prefiguración de alguna gran identidad colectiva, como la Nación, o el Pueblo. Se trataba, en 1958, de dejar atrás formas de interacción social que representaban un estadio acaso poco desarrollado de la sociabilidad. Desde esta disposición, el paradigma del grupo operativo conectaba con la perspectiva del cambio hacia una nueva sociedad, y no hacia la transformación del paisaje interior del individuo. La pregunta que tal vez sea útil hacerse hoy: ¿cuál sería la demanda potencial de las operaciones de la psicología social en tanto prácticas que apuntan a ciertas dimensiones colectivas, sean grupales o institucionales. ? pregunta acerca de si las condiciones histórico culturales de este momento favorecen las posibilidades de que se demanden prácticas comunitarias e institucionales, abiertas hacia perspectivas de transformación radical de los modos sociales de ser. Es una pregunta bien interesante y de nada fácil respuesta. Se debería partir de una descripción, de un listado de las prácticas, desde donde se indague el lugar y función actuales del psicólogo social desde las demandas efectivamente formuladas, y no de representaciones autolaudatorias cuya función es cegar el desasosiego y la perplejidad que la crisis subjetiva nos impone y cuyo efecto es desarmar el pensamiento.

No hay comentarios.: