miércoles, 17 de octubre de 2007

Relato de vida cotidiana en los años 50...

Esta historia es de una muchacha que viviò buenos tiempos en la buenos aires querida de los 50, Quiero compartir este amable relato con ustedes...

Vamos a comenzar a viajar por mi amada Buenos Aires, recorreremos confiterías, restaurantes, que dan y dieron a esta mi ciudad, el título de la París de América.Crecí entre flores, chocolates, educación y amor. Mirando hacia atrás, me doy cuenta que fui la princesa de mis padres y abuelos. Doy gracias a Dios, porque le permitió aterrizar a la cigüeña que me traía a este país, mi país, en esta ciudad y, sobre todo, ¡en esta familia! Recuerdo mis domingos, temprano, mi abuelo al teléfono daba a mi padre sus órdenes: ¡Alberto¡, decía antes de venir, a almorzar, ¡pasa por el Molino, trae el argentino y el leguizamón. Y no te olvides del cabello de ángel para el pavo! Pues bien, los dos partíamos, en su Impala para la confitería del Molino donde mi abuelo tenía cuenta corriente. Para mí era entrar en la casita de Hansel y Gretel, todo chocolate, finuras, distinción. Un palacio de delicadezas. No sólo era maravillosa la construcción con sus vidrieras, góndolas repletas de manjares, sino que tenía una imagen soñadora con un estilo europeo art nouveau, ¡fantástico! Mamá, cuando se arreglaba hermosa, con su tapado de astracan blanco y cuello de visón, qué hermosa... qué joven... y me elegía lo que me tenía que poner, por supuesto no era la moda de las niñas de aquellos años la misma que ahora, a mí me ha tocado ponerme preciosos zapatitos de Lets Bebés de brim blancos impecables, y vestidito de cuello almidonado, era imposible intentar no ser lo que la vestimenta nos obligaba a ser, o sea, perfectas muñequitas de mamá en tamaño natural. Paseábamos por la calle Florida, visitábamos Harrods y Gath & Chaves, para luego tomar el tranvia hacia mi barrio de Congreso. Todo era para terminar en la confitería del Molino, donde ella tomaba su estupendo té con masas, y yo un helado, con sándwiches tostados... ¡Qué placer! y èl álbum de fotos del casamiento de mis padres donde se ve la torta de bodas y el lunch que preparó el Molino, que recuerdos que guardo en mi corazon, me hacen recordar una época maravillosa de mi vida, los años 50!!...
...en el recuerdo de Ana Laura...

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